El proceso de laminación de anillos comienza con una preforma circular de metal que ha sido previamente recalcada y perforada (utilizando el proceso de forjado con matriz abierta) para formar una "rosquilla" hueca. Este donut se calienta por encima de la temperatura de recristalización y se coloca sobre el rodillo tensor o mandril. Este rodillo loco luego se mueve bajo presión hacia un rodillo impulsor que gira continuamente para reducir el espesor de la pared, aumentando así los diámetros (ID y OD) del anillo resultante.
Los anillos laminados sin costura se pueden producir en configuraciones que van desde piezas planas, similares a arandelas, hasta formas cilíndricas altas, con alturas que van desde menos de una pulgada hasta más de 9 pies. Las relaciones de espesor de pared a altura de los anillos suelen variar de 1:16 a 16:1, aunque se pueden lograr proporciones mayores con un procesamiento especial. La forma más simple y más utilizada es un anillo de sección transversal rectangular, pero se pueden utilizar herramientas moldeadas para producir anillos laminados sin costura en formas complejas y personalizadas con contornos en los diámetros interior y/o exterior.




